miércoles, 8 de enero de 2014

Como el agua..


Cuando estás en la cima lo ves todo. La niebla deja paso a una visión panorámica y extensa de lo que era tu clima, tus calles, tus pasos, las energías de las que estabas rodeado… y con ello tu ser. Saber situar tu vida, o mejor dicho, tu momento, en el mapa de vidas universal.

Ordenando tu día a día, ordenas tu cabeza, tus sentidos, la manera en como asimilas los impulsos exteriores y los recolocas en tu interior de manera constructiva. Perder el sentido del rencor, perder la necesidad de sentir rabia, ganar autoafirmación. Autocrecimiento.

He llegado a utilizar las palabras que antes escupía por rabia, para cambiarme yo, y con eso cambiar mi alrededor. He llegado a comprender situaciones ajenas, experimentando, observando, degradándome y reinventándome. He crecido.

Mi cuerpo y mi mente pedían a gritos un cambio de vida, de clima, de ritmo diario, de pulsación. Mis venas necesitaban una circulación más pausada y consciente.

Las personas somos casi un 80% de agua, y como en un vaso abandonado, el agua se estanca y se pudre. Cuando empieces a oler a podrido, sal, vete, búscate otras aguas que renueven la tuya.
Y cuando estés arriba, cuando las historias de tu libro empiecen a verse más claras, tu mismo te darás cuenta de las cosas que te hacen crecer y de las que puedes prescindir. Caminando recto y buscando un porvenir.

Cada noche puede ser tu mejor noche, y cada día un nuevo despertar. Desatando cadenas, rompiendo barreras, volando entre las nubes que antes ocultaban la luz.


Mis cajas emocionales empiezan a estar bien ordenadas, clasificadas y aceptadas. Ordenando tu caos, ayudas a ordenar el caos mundial.



Como el agua...


http://www.youtube.com/watch?v=z4LlyMkMAZg

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