jueves, 3 de julio de 2014

Conciente de mi inconsciencia

"- No podréis crear un mundo como el que has descrito. Eso es un sueño, un imposible.
- ¿Por qué?
- Es imposible fundar una civilización sobre le miedo, el odio y la crueldad. No perduraría.
- ¿Por qué no?
- No tendría vitalidad. Se desintegraría, se suicidaría.
- No seas tonto, estás bajo la impresión de el odio es más agotador que el amor. ¿Por qué iba a serlo? Y si lo fuera, ¿que diferencia habría? Supón que preferimos gastarnos más pronto. Supón que aceleramos el tempo de la vida humana de modo que los hombres sean seniles a los treinta años. ¿Que importaría? ¿No comprendes que la muerte del individuo no es la muerte? El partido es inmortal." - George Orwel 1984.


Y digo yo... ¿Si la muerte del individuo no es la muerte? ¿Si ni si quiera la muerte cerebral es la muerte real...? ¿Qué es lo que hace que las personas perduren más allá del tiempo y del espacio?  La conciencia. Ni se crea, ni se destruye, cambia de plano. Porque está demostrado que las partículas pueden estar en todas las realidades paralelas a la vez. La conciencia es lo único inmortal en nosotrxs lxs humanos, y es lo único que jamás podrán matar. Pueden cortarnos el vuelo, pero no las ideas. No pueden entrar en nuestras cabezas, si realmente somos capaces de concebir el mundo de manera distinta a la estipulada, somos conscientes de lo que nos enmaraña la vida.


A la mierda con su estandarización. Yo  aquí, nunca. Y mi yo, allá, por siempre. Siempre fuertes de conciencia. Viviendo aquí y ahora, humanamente, lo más cerca posible de lo natural.