jueves, 14 de noviembre de 2013

Yo quiero ser feliz.

Ayer tuve la suerte de cruzarme con un hombre que, hablando de la entrevista de trabajo a la que acabábamos de asistir, me dijo: - A veces tu vida no te pertenece, por eso hay temporadas en las que solo existe el tiempo para trabajar, cuando tengas dinero, ya tendrás tiempo de hacer lo que quieras.

Y yo me pregunto... si te pasas el día trabajando, ¿donde está TU TIEMPO?
Si tu vida no te pertenece, ¿ A QUIÉN PERTENECEMOS?
Si dejamos de ser felices.. entonces.. ¿CUÁL ES LA FINALIDAD DE LA VIDA?
Yo quiero ser feliz. Pensé al despedirme.
Cogí mi patín y dejé que las ruedas y el asfalto me llevaran hasta casa, regalándole a mi espíritu un momento de libertad.



sábado, 26 de octubre de 2013

A veces bien, a veces no, a veces ni yo.

A veces ni yo misma sé.

¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?

¿Qué clase de motor me remueve por dentro y me empuja a caminar?

¿Cómo consigo salir a flote en el mar de dudas, aún cuando el mareo no me deja pensar con claridad y el estómago se revoluciona por cuenta propia?

¿Cuándo aparecen y desaparecen los senderos que direccionan mi “sobre la marcha”?

¿Dónde me llevarán mis pasos y los miles de traspiés?

¿Por qué, mientras veo que todo gira, que todo cambia con los nuevos - y de vez en cuando buenos - días, sigo creyendo que todo sigue su camino y su ritmo necesarios?


Y ahí sigo, en mi vereda, a veces bien, a veces no, si a veces ni yo quiero ser como yo y otras no tengo más remedio.

lunes, 12 de agosto de 2013

Lluvia de estrellas sin estrellas.

Supongo que cambiar el mundo es demasiado peso para una sola espalda.
Basta con querer cambiar tu mundo para entrar en colisión frontal con la vida.

Cuando la realidad da tantas vueltas que hasta el estómago se revoluciona, hay que pensar en tirar de freno de mano. Empieza la cuesta abajo, agárrate que vienen curvas.

Vueltas de campana. Noto la velocidad de la sangre como ríos que están a punto de desbordarse por mis venas.
Me asusto, salgo corriendo a cualquier rincón donde mantener la mente en calma y bajar el ritmo cardíaco.

Por casualidades de la vida o causalidades del destino, tropiezo con mi momento y mi lugar. Vuelvo a respirar tranquila.

Tumbada en el asfalto bajo un manto de nubes, mientras el mundo gira y se retuerce sobre sí mismo.
Dejo volar la imaginación, las formas del cielo cobran vida en mi cabeza, todo vuelve a tener sentido.


Hoy las estrellas estaban celosas de su intimidad y aún así, han sabido guiarme.



domingo, 9 de junio de 2013

En mi barco mando yo.

Dejaré que los vientos me lleven sin forzar la vida. Haré que el aire de mis pulmones me mantenga a flote, aunque la marea me meza a voluntad de sus olas, mis horas y mis días. Entre las manos siempre el timón. En la mente solo una idea: SER LIBRE.

Acompañada por todas las lunas, o por un mismo sol.
 Sin rumbo, pero hacía la libertad. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Mujer, bonita es.

Mujer, bonita es la que lucha, primero contra ella, y luego contra el mundo.
Mujer, bonita es la que ve y actúa, la que oye y (se)contradice. La que piensa y (re)vive. 
Mujer, bonita es la que rompe sus grilletes, destapa su boca y se quita la venda.
Mujer, bonita la que es como es, y no como dicen que sea.

Mujer, bonita es.

domingo, 26 de mayo de 2013

Hablando con la luna..

Hace unas cuantas lunas, uno de tantos sabios callejeros que he tenido la suerte de conocer, me contó la historia sobre las 7 sonrisas.

Entonces miré la luna y pensé…

Las 7 sonrisas de la luna y su cara oculta.
En las noches en las que la luna me sonríe, si me fijo bien, puedo llegar a verla completamente redonda, aunque solo brille una parte. Soy capaz de ver ese trozo de cara oculto.

Dicen que por la noche los sentidos se agudizan y por eso somos más sensibles a los impulsos. Al final, acaba siendo el único momento en el que nos quitamos las corazas del ego para descansar, bajando la guardia con las sensaciones a flor de piel.
Quizás por eso me guste hablar con la luna, he compartido con ella todas mis noches de desnudez.


Si la mente es capaz de limitar al cuerpo con el No puedo, sin haberlo ni siquiera intentado, somos capaces de reprimirnos a cualquier otro nivel.

No consigo desprenderme de esas capas, están pegadas a mí, filtrando las emociones entre mi interior y lo de fuera.
Todo está yendo a su debido tiempo -  me repito, mientras tanto sigo intentando romper mis barreras.


Una sonrisa siempre viene acompañada de una mirada, el problema es no saber con que ojos estamos mirando el mundo.

jueves, 23 de mayo de 2013

Yo llevo en el alma un camino, destinado a nunca llegar.


A nunca llegar, porque nada empieza y nada acaba. Tomándome la vida como los días en un tour.
Cada día trae nuevas imágenes, cada imagen un recuerdo, y por cada momento, una sensación.
Solo quiero volar, solo quiero soñar. Dejar de pasarme las noches en vela, descansar. Dar los buenos días que la mañana trae consigo. Múltiples realidades que no quiero dejar escapar, sin estar ni ver ni oír, sino dar, y recibir, y renunciar, apostando por algo en lo que creemos, en si, o en no, en la realidad y en la imaginación.
Que si el subconsciente me juega una mala pasada, voy a ser más puta que las gallinas, y voy a dejar que mis sentidos hablen, y la vida se ría de mí, sin más. Ante todo buen humor.
Porque me gusta el juego, me gusta apostar, me gusta el riesgo, me gusta el nunca llegar.
Soy biopsicosocial.
Y si cada persona es un universo, las relaciones con los demás son un mundo, y de cada mundo se puede extraer cualquier indicio que nos haga comprender que se cuece en nuestra cabeza.
Pero, aunque pudiéramos medirlo todo, aunque pudiéramos observar cada milésima de segundo de cada cambio en nuestro yo, no seríamos capaces de llegar a conocernos.
Como la luna. Nunca nos dejará verla desnuda.
Todo cambia, todo influye, todo se expande... Pero siempre acabamos ocultando algo.
Foto: Ojo furtivo de Martina Diaz. Kampsa II País Vasco, 30 marzo 2013. 

jueves, 16 de mayo de 2013

Eterna viajera.


Cuando ahí fuera solo exista distorsión, y en todo lo que hay dentro de tu mundo esté buscando la manera de salir por la ventana en busca de luz, mira hacía arriba.
Cuando tus días necesiten más horas y menos prisas, respira.
Cuando sientas que has dejado de llevar el control y el motor empieza a oler a quemado, abre la puerta y salta en marcha.
Cuando la vida se torne un peso incapaz de levantar, apártate del sendero marcado.
Cuando encuentres tu pared y la escales rompiendo miedos y aferrándote a la cuerda de la vida, coge impulso.
Cuando llegues arriba y lo veas todo desde las alturas, el todo se volverá pequeño, nada puede romper la construcción de tu mundo.
Antes de querer cambiar el mundo, date tres vueltas por tu casa. – Proverbio chino.
Cambiando tu, contribuyes a cambiar al resto.


La pregunta es, ¿nos vamos mañana?

domingo, 12 de mayo de 2013

La culpa fue del gato.



O al menos, eso dicen.
Influenciabilidad de la mente humana. Me doy cuenta de lo esponja que puedo llegar a ser, de cómo puedo tragarme algunas cosas sin juicio previo, de la rabia que me da y lo mucho que lo critico.

Las estadísticas nunca mienten, el problema es que el que las traduce, nunca dice la verdad.
Nos creemos que el trozo más grande del quesito representa mejor la opinión de la muestra.
Sin embargo, no vemos la ausencia como respuesta.

ENSEÑANZA ZEN

Un grupo de discípulos le preguntó una vez a su maestro Zen: “¿De dónde viene el lado negativo de nuestra mente?” El maestro se retiró un momento y enseguida regresó con un gigante lienzo en blanco. En medio del lienzo había un pequeño punto negro. “¿Qué véis en este lienzo?” preguntó el maestro. “Un pequeño punto,” respondieron todos. El maestro dijo: “Ese el origen de la mente negativa. Ninguno de vosotros ve la enorme extensión que lo rodea.”
 

A veces no se trata de lo que no tienes, sino de lo que no dependes, a lo que no estás atado.

lunes, 29 de abril de 2013

21 abriles, 21 primaveras, 21 ramas.

Y hasta cuando el cielo se me cae encima, cuando me aplasta el pecho y me asfixia sin piedad, hasta cuando la luna decide darme la espalda y las estrellas se alían contra mí.
Todo fluye, todo va bien.
Porque todas las emociones van de dentro hacía fuera, incluida la rabia.
Para que el árbol crezca, hay que regarlo de vez en cuando, y cada cual establece su frecuencia y su intensidad.
Supongo que he aprendido algo a lo largo de todos estos abriles, y es que llorar no es malo.
De dentro hacía fuera, pero siempre con plena conciencia, no hace falta focalizar para sentir.

Foto: Obra de arte de Angi Recordà Peace Soul, free hand tatuador en el cubículo. Como tarzán, siempre por las ramas, siempre en evolución.


lunes, 22 de abril de 2013

Pequeñita, pero firme.


Más guapa que ninguna, me quedo con ella otra vez, me mata pero a gatas vuelvo a nacer.
Demasiado brillante, demasiado perfecta. La que todos quieren tener, la que todos quieren tocar. Hablando con la cara oculta de la luna, la que no se deja ver, la que no se deja amar.

Pequeñita, pero firme.

La única que promete por cada noche, un nuevo despertar. Despertar del subconsciente, despertar hacía otra realidad, abriendo las ventanas de la mente, cuestionando su verdad.
La que todo ve, la que todo oye, la que nada dice, la que siempre acompaña.

La que te hace parar a respirar.

La luna y sus sonrisas. 

miércoles, 17 de abril de 2013

Conversaciones nocturnas con el subconsciente.


¿Si soy lo que como, y todo lo que como, lo quemo… que soy?

Viendo como el mundo se consumía cual papel en la hoguera.
Quemando toda realidad, arrasando con todo a su paso.
Bolas de fuego, que caían del cielo directas al pecho. El horizonte arrugado creaba un ambiente donde la ceniza hacía morir cualquier brote de color. La ansiedad me abrasaba los poros, hasta el punto que dejó de arder, dejó de doler, el fin del mundo dejó de ser un problema, y acepté lo que tenía que pasar.

¡Eh Lola! ¡Es hora de despertar!

Mi subconsciente dice a gritos… Toca reinventarse.


sábado, 13 de abril de 2013

Mandalas.


"Quisiera ser palmera enfrente del mar, y que mi trabajo fuera estar y no pensar en respirar si quiera." - Kase-o. 

Me gusta saber que sigo mi camino, que todo está en proceso, que todo llega cuando tiene que llegar.

Las personas, como las plantas, crecen gracias a sus raíces y a la tierra que les rodea.
Las ramas se elevan y buscan su hueco en el mundo.
Cuando tus ramas se pierden y no encuentran su lugar, dejas de crecer como árbol para  estancarte en el suelo cual arbusto.

Cuando el vuelo es a ras de suelo, llegas a hacer chocar tu libertad contra la de otros. Todos contra todos.

Que en la vida hay que crecer, con el sol de cada día y las noches en las que se sueña, pero no se olvida. Que la libertad expandida en una sola dimensión, es la que nos oprime el pecho.
Sin remos ni dirección, dejando que el barco siga su rumbo. Que nadie me espera, prefiero ir donde me lleve el viento.

Que si nuestro lado animal se pierde en lo emocional es porque el instinto no se libera y entramos en contradicción con nuestro espíritu aventurero.
Liberar el cuerpo para que la mente abra paso a los sentidos en su plenitud.
Caminos que explorar, infinidad de posibles realidades a las que nos empeñamos en poner cerrojos, candados, cadenas… Nuestra ansia se ve anclada a la dimensión espacio-temporal.

Hay que volar. Dejarse llevar, suena demasiado bien.
Porque que no hay victoria sin luchar, y no existe guerra alguna, más grande que la que se libra en nuestro interior.
Los sentimientos van de dentro hacía fuera, incluido el odio.
Quiero seguir batallando contra mis adentros, quiero ganar y sentirme libre.
Intentar respirar en lugar de que el aire en los pulmones me asfixie.

Solamente necesito comprender, para así entenderme. Pero me asusta perder el control.
No quiero seguir ahogándome en un vaso vacío. No quiero que mis pies se vean atrapados en las marismas de mi cabeza, pudiendo pasear por el verde de la vida.

Necesito reventar los barrotes y huir, para poder fluir, para volver, o no.
Sin rumbo, perdiendo el norte, encontrándome en las veredas. Corriendo por los senderos de los días, utilizando las ramas para subir a lo más alto.
Para poder ver lo que me rodea desde las alturas, con una perspectiva más abierta. Donde el horizonte no sea un límite, donde la imaginación y las emociones se evaporen por cada poro de la piel. Donde el respirar no sea forzado por la supervivencia.
Donde la vida deje de colgarse a peso muerto sobre mi espalda.
El tic tac puede convertirse en el big bang, y todo se torna difuso. Todo se revuelve en el estomago y las horas me marean.
Dejar de sentirme encerrada en esta cárcel mental a punto de explotar.

“War is peace, freedom is slavery, ignorance is a strenght” – G. Orwell.

Quisiera ser, quisiera estar, quisiera sentirme libre. Sin miedos.
Quebrando inseguridades, rompiendo las corazas que se enroscan en mis cuerdas vocales. Quisiera hacer explotar mi cabeza para que se airearan mis ideas. Quisiera olvidar la tensión, olvidar el reloj, olvidarme de mí. Olvidar quien soy, para reinventarme.

Conocerme mejor, para anclar mis raíces y dejar que la elevación de mis ramas siga su curso.

Para que mi yo deje de tener esto nudos en el cuerpo y en la mente, para que todo acabe estando en su sitio y forme su propia combinación, ni mejor ni peor, en su justa medida, en su justo color.


Foto: Mandala pintado por Isabel Bedson.

Porque, al fin y al cabo, si nos tomáramos la vida como un juego, dejando que los colores se colocaran por si solos en nuestro mandala diario, todo sería mucho más sencillo.



sábado, 6 de abril de 2013

Aleph. Vuelvo a ser yo, en equilibrio.


El aleph..
Donde deja de existir el tiempo; y el lugar deja de ser un limite en el espacio.
Donde la mente y el cuerpo aprenden a volar.
Donde el mundo se convierte en tu propio mundo, controlas tu realidad.
Decidiendo con quien compartir cada momento, para hacerlo tuyo y disfrutarlo.
Donde la vida se torna sencilla, simple, sin complicaciones, sin presión.
Donde el objetivo es aliviar las tensiones del cuerpo; y reventar las ideas falseadas de tu mente, creadas a partir del bombardeo de imágenes prefabricadas que nos rodean.
Donde la energía fluye, sin más.

Después de pensar un rato sobre esto, solo necesité unas pocas palabras para darme cuenta que algo se estaba removiendo por dentro.

Todo en su justa medida, todo a su debido tiempo.
Creciendo, pero buscando un casi equilibrio constante, o intentándolo al menos.
Cuando la situación se nos va de las manos, es cuando vemos que la distancia de nuestra cara contra el suelo está a punto de ser nula. Es entonces cuando abrimos los ojos más que nunca para abarcar todas las imágenes posibles en el microsegundo antes de rompernos los dientes.
Como si de un giff de nuestra vida se tratase.
Una imagen tras otra, como una presentación de diapositivas a toda ostia pasando casi a la vez.
Nos damos cuenta de nuestros fallos, de nuestros anhelos, de como estamos llevando nuestros días.
A veces nos sentimos bien con lo que hacemos y como lo hacemos, otras... no tanto.


No dejo de darle vueltas. No dejo de pensar porque mi cabeza se entrecorta y mis sentidos se empeñan en cerrarme puertas, en ponerme límites, en robarme experiencias.
¿Porque no puedo ser capaz de sacar lo que asfixia mis pulmones?
No entiendo porque me empeño en neutralizar mi existencia.
Con lo fácil y sencilla que puede llegar a ser la vida. Sintiendo, sin más.
Cárceles del pensamiento, cárceles de expresión, cárceles de sentimientos. Maldita cárcel de emociones, te odio, odio a tus barrotes, a tus cadenas, a tus anclas, te odio a ti. Odiando me entran ganas de escupirte fuego en la cara, quemarte las pestañas y dejarte marcada mi rabia en forma de sello.

Odio la maldita represión, me odio. Amo lo que no debería, y los deberes básicos me dan mala onda.

Odio no saber pedir ayuda cuando lo necesito. Odio tener que esperar a que la evidencia de mi cara lo pida a gritos y alguien acuda.
Odio dar las gracias. Siento que debería poder, y mi yo no me lo permite. Odio el sentirme vulnerable, odio sentirme desnuda.
Odio pedir perdón. Cuando las circunstancias se retuercen hasta el punto de ser incrontrolables, la vida se te va de las manos y dejas de ser consciente de las vidas ajenas, olvidándote de lo esencial.
Las realidades se me remueven por dentro y hacen que me maree, siempre acabo perdiendo el control.

Me odio por ello, odio hacer lo que me apetece, pero es lo que más me gusta.
Lo que más rabia te de, es a lo que más amor tienes.
Quiero dejar de odiar, pero no puedo, es mi alter ego. Mi lado radical estaba latente, dormido, no apagado.
Mi mitad ha resurgido. Vuelvo a ser yo, en equilibrio.



La vida es subir y bajar, correr y parar a respirar, asfixiarnos y tomar impulso.
Todo depende del momento y las circunstancias. O no. Todo depende de como nuestros sentidos asimilen la realidad.

Bocanadas de aire para los pulmones.
Necesitamos meter nuestros pies en el barro y lavarlos en el río de la vida
para limpiar nuestras cabezas.

Cascadas que arrancan lo de más adentro. Cascadas que purifican.
Ser, estar, sentir, aterrizar... solo para coger fuerza y salir volando de nuevo.

Buscando el equilibrio. 




miércoles, 20 de marzo de 2013

Aprendiendo de la historia.

Para conocer la seguridad, tienes que haber vivido en la inseguridad, o aprender de la historia.

Cuando cruzamos un paso de peatones por la calle. Cuando pasamos por un detector de metales en el aeropuerto. Cuando nos ponemos el cinturón en el coche. Cuando nos ponemos el casco de la moto.
Cuando el carnicero se pone los guantes anti corte. Cuando saltan los plomos de tu casa. Cuando el escalador se pone el arnés. Cuando un producto lleva la fecha de caducidad impresa. O cuando tu madre te dice "ten cuidado".

Todo se debe a la prevención y la seguridad.

Los avances que se han ido haciendo durante toda la historia del hombre y la mejora de la calidad de vida y del trabajo, se debe al análisis de los sucesos.
Qué ha pasado? Porqué ha pasado? Se podría haber evitado? Que hicieron para gestionarlo? Podrían haber hecho algo mejor?
Eso fue lo que nos enseñó Agustí Vehí, gran policía, gran escritor, gran maestro y mejor persona.
Solo tenía 18 años cuando tuve la suerte de conocer a este hombre. Supo abrirme los ojos en muchos sentidos, me echaba bronca por hablar en clase, pero sabía controlar nuestra revolución hormonal, haciéndose respetar. Nos enseñó a investigar los sucesos, su origen y consecuencias, y a ver la gestión de la seguridad desde todos y cada uno de sus rincones.
Hoy el mundo ha sufrido una gran perdida.
Gracias por enseñarme a ver la prevención y la seguridad desde otro ángulo. Gracias por enseñarme tanto en tan poco tiempo. Y gracias por tus míticas frases de prevención en la vida diaria universitaria: "Teniu cura amb el cotxe, que avuí es dijous i se que us anireu de festa".

La birra de hoy va en tu honor, maestro!



lunes, 18 de marzo de 2013

Que me quiten lo bailao’.


Acabado el día. Cuando el camino de vuelta a casa no se torna un obstáculo para el respiro a pleno pulmón. Cuando disfrutas, tanto del inicio como del final de la jornada.
Cuando eres capaz de pasear hasta tu rincón sonriendo en el trayecto. Te sientes vivo, recargado, enérgico, con ganas de comerte el mundo a bocados, eso sí, después de un descanso para el cuerpo.
Amor y odio para el equilibrio.
Meterse en un pogo es algo más que dar de ostias para vomitar lo que la vida hace contigo.
Bailar en un pogo tiene su encanto.
Es ver como una masa de personas intenta mantener el equilibrio mientras cada uno baila como le apetece.
Hacer lo que te pida el cuerpo, con quien se cruce en tu camino.
Esquivando cuerpos; o no. Chocando, levantando, cayendo, saltando, volando, riendo, corriendo, abrazando, dejándote llevar…
Cuando estás odiando a alguien por el golpe que te acaba de dar y se lo devuelves con una sonrisa en la cara; o lo levantas justo después de mandarlo al suelo; o acabáis cogidxs para intentar mantener el equilibrio juntxs… 

Estás odiando con amor.

La vida es como un pogo. A veces vuelas, otras, son las mismas circunstancias las que te estampan contra el suelo.

Cuando las agujas del reloj puedan contigo, desconecta. Haz un reset en tu cabeza.



martes, 12 de marzo de 2013

Soy.



Si consideramos que el sobreproteccionismo represorio patriarcal, que sufre la mujer en  nuestros días, no es más que el lastre de siglos y siglos de miradas de odio del hombre. Deberíamos desprendernos de este peso que nos revienta la espalda. 
Romper con la comparación automatizada. Dejar de ser todos contra todos, para solamente ser.
No hay hombre, no hay mujer.
Hay personas, hay mentes y cuerpos, y a cada cual, su particularidad.
Cada persona es un mundo, y cada mundo una realidad.
Una visión de la vida que acompañada de sus pasos, recorren miles de historias.
Cada loco con su locura, y los cuerdos? Pa’ las cuerdas. O no.
No hablo de ese odio desde el desprecio. Hablo de hacer borrón y cuenta nueva. Hablo de humanidad, hablo de compartir un aquí-y-ahora, respirando a pleno pulmón.
Ni orgullosa de ser mujer, ni frustrada por no ser hombre.
Hablo desde la tranquilidad de que ese odio, ya no me afecta.
Soy mujer, soy niña, soy persona,. Soy, y con eso me basta.

viernes, 8 de marzo de 2013

Me gusta estar en las nubes..

Si la vida es una orgía, yo voy de paja mental.

Cuando le coges el gustazo a follar mentes, acabas disfrutando de cualquier momento del día.
Llegar a la cama con la sensación de haber agrandado tu cárcel de limitaciones y notar como los barrotes cada vez están más lejos. Mientras... respiras tranquila.

Cada día, un poco más. Cada noche, un barrote menos.

La sensación de tirarte en cualquier parte solo para mirar al cielo. Cuando te absorbe la atención, tu imaginación ya no te pertenece, tiene vida propia. En ese momento no existe el tiempo, ni el espacio, el único referente de realidad, está muy muy lejos. Tus pies ya no tocan el suelo, tu mente está dejándose llevar por algo más que los sentidos.

Estás soñando despierto.

Me gusta estar en las nubes, y me gusta compartirlo. Follando mentes, dejando volar la imaginación.

Foto: Júlia Bullich.


lunes, 4 de marzo de 2013

Ayer soñé que era un pájaro libre.


Toda crítica emitida sin reflexión previa, no es más que un juicio sin sentido.
Cuando vemos el mundo desde una sola perspectiva, la nuestra, todo lo que nos rodea se convierte en objeto de juicio y con ello, nuestra percepción se distorsiona, sentimos desconfianza hacía lo desconocido. Nos vemos perdidos en la sociedad del riesgo, la sociedad del miedo.
Juzgamos a los demás, porque no nos vemos a nosotros mismos.

Ayer soñé, soñé que volaba. Bajo mis pies había una inmensa plaza, llena hasta los topes de gente. Una situación que de haberla vivido, habría hecho aflorar mi claustrofobia, porque… admitámoslo, todos tenemos una.
Volaba y veía grupos de personas, cada cual sentado en su círculo, cada uno en su burbuja, con su gente, pero compartiendo el espacio. Algunos vagabundeaban de uno a otro.
Había círculos que se entrecruzaban, otros se aislaban. Como las estrellas, formando su propia constelación. Universos paralelos que se entrelazaban.
Tenía esa imagen ante mí, la observaba desde la distancia, ajena a todo, pero presente.
Terminé por aterrizar en aquél espacio.
Estaba sola, pero me sentía acompañada, no tenía miedo de nada ni de nadie. No había nada en el ambiente que pudiese alterar mis sentidos. Vagabundeaba y observaba.

Me sentía bien, me sentía en paz.

Cuando te alejas del barullo, y consigues ver la vida desde otra perspectiva, el “todo” se convierte en la cosa más sencilla del mundo. Y se disfruta.

Para volar, solo hace falta romper con aquello que te ata. Rompiendo con tus limitaciones mentales y físicas, rompiendo con tus miedos, consigues ser libre y ver la vida de otra manera. Quizás para sentirte mejor contigo mismo y con los que te rodean. O no, quizás solamente para sentir, sin más.


martes, 26 de febrero de 2013

Relájate, vivirás más.

Cuando la respiración se altera, nos condicionamos a nosotros mismos.
La respiración, se parece a una de esas funciones del cuerpo humano que conecta el cuerpo y la mente solo cuando es necesario. Mientras no lo sea, cada cual puede ir por su camino. La acción de respirar pasa a ser una acción automatizada, te deja pensar en otras cosas.

Cuando vives una situación con tanta intensidad que el pecho se te hincha al respirar.Cuando acabas suspirando y con la mirada hacía arriba, estás viviendo a pleno pulmón. Y al volver a mi rincón me digo siempre a mi misma: Relájate, vivirás más.

A veces el ritmo de vida que llevamos acaba por acelerar nuestra respiración para permitirnos llegar a todas partes.
La respiración se agita, vamos de aquí para allá dependiendo del reloj.
Las situaciones se dan tan deprisa, que la mayoría pierden el sentido.

Y al volver a mi rincón, me digo siempre a mi misma: Relájate, vivirás más.

Cuando estés tan asfixiado por el tiempo, que hasta las horas puedan contigo; para, respira hondo, pregúntate si te sientes bien con lo que haces y como lo haces, y disfruta del momento.
Como dijo Jack el destripador, vamos por partes.

Por eso, siempre acabo volviendo a mi rincón.


Foto:  Uno de mis compañeros de relajación, en el Cubículo. Si las paredes hablaran.. cuantas historias nos podrían contar.

jueves, 21 de febrero de 2013

¿Qué es la creatividad?

Para que el mundo no explote debe haber un equilibrio. Sin la oscuridad no existiría la luz, no habría calor sin frío, ni amor sin odio.
Sin la imitación, no existiría la creatividad. Una de las frases que siempre utilizo es: Para aprender a hacer algo, tienes que ver como lo hacen los demás y visualizar la manera en que lo vas a hacer tu, llevándotelo siempre a tu terreno.
Por eso creo que, cuando los niños empiezan a tomar conciencia de ellos mismos, cuando abren los ojos y la mente y ven que el mundo se expande más allá de lo que jamás creyeron cuando estaban en el vientre de su madre, empiezan a aprender. Crecen, viven! La creatividad reside en nuestro espíritu infantil y nos acompaña a todos y cada uno de nosotros desde el momento en el que empezamos a respirar. Y preguntarás, porque hay personas que se empeñan en clonarse unos a otros? Donde está la creatividad en un mundo en el que la mayoría muere por perseguir un estándar social? A veces creemos que la madurez llega con el numero de años, o las experiencias de la vida, pero no, la madurez se va alcanzando cuando llegamos a ser capaces de ver con ojos de niño, junto con la visión crítica de las experiencias, el mundo en el que vivimos.
Los prejuicios de los ojos de adulto matan la creatividad del niño que llevamos dentro. Los niños aprender imitando a sus padres, pero haciendo las cosas como buenamente pueden, basados en su corta experiencia. Aprenden a expresar su madurez en todo aquello que hacen. Son creativos, porque reflejan su "yo" en algo, y como dicen por ahí, cada niño es un mundo, cada niño es único.
La creatividad es hacer de algo similar, algo distinto. Innovar, es crear, es compartir, es ser influenciado, es dar, es recibir, es creer. Innovar es ser tu mismo.


¿Qué es la creatividad? La creatividad, eres tu.

martes, 5 de febrero de 2013

Todos contra todos.

El mundo cambia, porque la sociedad evoluciona. Y con ella, las tecnologías, las formas de comunicación e incluso la interacción humana.
Tenemos todo lo necesario para ser libres, la información, las herramientas, la llave para creer y con ello crecer. Pero nos empeñamos en limitar nuestras capacidades.
Nos hemos convertido en la sociedad del riesgo, como decía Giddens. La sociedad de la desconfianza, del pánico, de la histeria. La sociedad del miedo.
Somos animales racionales miedicas, aunque también nos asuste reconocerlo. 
¿Porque creemos que todo lo que nos rodea y no está en nuestra zona de confort nos hará daño? por experiencia y generalización? ¿Acaso nos da miedo bajar la guardia de nuestra actitud defensiva constante por si recibimos un golpe? Desconfiamos de otros, pero... ¿somos capaces de confiar en nosotros mismos?
Nuestra humanidad se destruye cuando solamente somos capaces de sentir empatia por las personas que conocemos y las que queremos. Las desconocidas ni nos importan, o nos dan miedo. 
Valoramos unas vidas por encima de otras, mientras tanto, nos lanzamos a la calle cada dos meses pidiendo igualdad social a los que manejan el cotarro.

Antes de querer cambiar el mundo, date tres vueltas por tu casa. Proverbio chino.

El germà que estima el germà. - Frase tallada en la piedra gigante de "La plaza del pueblo" cerdanyolense.

Cuando seamos capaces de defendernos en la batalla lxs unxs a lxs otrxs, como lo haría cualquiera con su hermanx, podremos emprender la lucha y ganar. Mientras tanto, seguiremos divididos y disparando a ciegas. Todos contra todos.







viernes, 25 de enero de 2013

La vida, simplemente, es.

Que la vida no es algo que pase o deje de pasar, la vida, simplemente, es.
Está compuesta por más líneas que la temporal, nuestras dimensiones nos expanden.
Porque encerrarse en una sola, pudiendo expandir nuestro ser hacía todas las posibles?

La más larga caminata comienza con un paso. - Proverbio indio.

Vivo intentando hacer las cosas como las creo correctas, a veces me equivoco, y vuelvo de nuevo, probando desde otro ángulo.

Hoy le he encontrado sentido a las palabras que recibí de una buena amiga en mi viaje al norte. Viaje que marcó un final, pero sobretodo un principio, la puerta entre dos de las etapas de mi vida.

M:  Lola, tía, mueves la arena de la playa con el pie de la misma manera que patinas.
L: Venga ya! jajajaja.

Y sí, tenía razón.
Al fin y al cabo, patinar es un reflejo de mi personalidad (como bien presuponía Holmes en 1989: Extrapolando la información sacada de los indicios en la escena de un crimen se puede elaborar un perfil psicológico y de identidad del actor del hecho delictuoso).

Para mí, el patín es adrenalina, es sentir la velocidad y como se para el tiempo mientras flotas o te deslizas, patinar es fluir, es caerse, es dolor, es volar, es aterrizar con las manos y sin frenos , es levantarse y sobretodo nunca rendirse, es superarse.
El patín ha sido durante demasiados años la vía de escape a mi infelicidad, cuando comprendí, forzosamente,   que es más fácil entender que evadirse, comencé a apreciar la vida por sus detalles. Mi túnel de escape, se derrumbó, y por necesidad, acabé construyendo un puente a todas y cada una de las sensaciones que me invaden hoy en día.
Cuando estás en paz contigo mismo y te sientes bien con lo que haces y como lo haces, los trucos fluyen.
Rompí mi anclaje al tiempo, rompí las cadenas que me ataban a una etapa, comprendí y volé.

Podría decir que mi historia con el patín me ha hecho cambiar.
He cerrado la puerta de mi rabia reprimida para abrirme, y  poder volar un poco más cerca de lo que creo, mi  libertad.

Todos necesitamos algo que encienda la chispa de nuestro despertar de conciencia, yo me topé por casualidad con el mío.

Skateboarding saved my life.



Foto 1: Lola, en el año 2008. 


Foto 2: Lola, en el año 2013.



domingo, 20 de enero de 2013

Seamos luz, por un mundo mejor.


La vida es una llama que prende en el aquí y ahora, y cada cual la hace arder a su manera.
Es la luz que ilumina la oscuridad, el origen de las cosas, la chispa que da la vida.
En la negrura reside el limite de nuestro paradigma, de nuestro marco racional, de nuestras convicciones.

Toda mentalidad evoluciona con el aprendizaje, con la cultura que nos dan y la que nos vamos creando, con las experiencias, a través de los sentidos, a través de sentir los momentos de la vida.

Cada cual se maneja con su método, con su visión de la realidad, con su visión crítica, de una forma u otra, pero a su manera.

Es la visión que cada uno tiene de la vida y la responsable de abrir la cárcel de convicciones o apretujar, con sus manos, los barrotes contra nuestro ser.

Las manos capaces de oprimirnos se abren a medida que la jaula se agranda, cada vez que sus barrotes se alejan, cada vez que aprendemos algo nuevo, agrandamos nuestra llama, transformamos parte de esa oscuridad, en luz.

Y si al caer la noche, nos damos cuenta de algo que hayamos aprendido sobre el vivir, habremos encontrado nuestro camino a la evolución, a ser libres, a ensanchar nuestra cárcel.

Cuánto más intensa es la llama, más oscuridad transforma, porque creando luz, volamos hacía el horizonte. 
Podemos cruzarnos con otras semejantes a la nuestra, y ya lo dicen, dos llamas alumbran más que una sola.

Para poder brillar cuando la oscuridad nos envuelve, nos hace falta romper con los limites impuestos, social, cultural, educativamente, crearnos el nuestro y aprender a valorar las cosas desde ahí.

Cuando la vida pasa sin colorantes ni conservantes, disfrutando de lo natural del ser humano, la humanidad se hace visible.

La humanidad de carne y hueso, humanos que interactúan con humanos y utilizan las máquinas para facilitar ese contacto, la comunicación, el fluir de información.
De manera que, cada vez que compartamos nuestro aquí y ahora, sea cada vez más enérgico, con más color.


Apagando la pantalla, se enciende la humanidad, que como bien dice Jonathan Moldú: "Las personas fueron creadas para ser amadas,Las cosas fueron creadas para ser usadas. La razón por la que el mundo está en caos,es porque las cosas están siendo amadas y las personas están siendo usadas.". 


Imagen: buscando inspiración, Angi volando alto.

lunes, 14 de enero de 2013

Vive.. vibra... vibre? Libre.

Las personas estamos formadas por un 70% de agua.. nuestras células, nuestros órganos, nuestro pecho, nuestras costillas, pulmones, corazón... nuestro Yo en su totalidad, es casi todo agua.

El agua responde ante las vibraciones del aire, ante la energía que nos rodea, positiva o negativamente, pero lo hace.
Mis células vibran ,todos vibramos y así sentimos las alteraciones de nuestro alrededor.

La música altera el aire, la música nos altera, puede hacernos volar en la calma más absoluta, como lo hacen las olas del mar en un día sin viento, o hacer que asumamos un estado de actividad evidente en el que las manos y los pies se mueven por inercia y con vida propia.

Las emociones alteran la vibración de las células.
Cuando de una imagen o una compañía, un dialogo o un olor, un sabor o una simple acción,  nacen las emociones y se sienten a flor de piel, cuando el ambiente vibra en tu sintonia, la energía fluye libremente por los sentidos y por todas y cada una de las moléculas del cuerpo.

La energía que transmite el momento, y la que se devuelve al exterior, es la que nos puede llevar a pasar los momentos más memorables de nuestras vidas.
Si se siente el momento con buena onda, se siente el momento para siempre.

Cuando la vida me forzó a caminar a medio gas y prescindir, por obligación del destino, de lo que me hacía renacer en cada momento de mis días, tuve que aprender a devolver una pequeña buena onda a todo lo demás para no caer en el camino durante demasiado tiempo.
Si de algo me han servido estos largos 4 años, 7 meses y 14 días (aproximadamente), es para aprender a vivir mis momentos con buena onda, dejando que las etapas siguieran su curso, todo a su debido tiempo, que la vida fluya.

Dejé de forzar mis horas, y los días dejaron de pesarme en los hombros. Hoy puedo decir que me siento más ligera, que cada día puede ser un gran día, y si alguno se presenta gris, siempre pueden haber momentos de reflexión, a solas o en compañía. No hay nada como levantarte cada mañana, lavarte la cara con agua fría, mirar tu reflejo y pensar... Buenos días!

Cuando tus minutos fluyen a buen ritmo, desde que ves el sol, hasta que vuelves a tu rincón de siempre y la luna queda alta, las cosas se pueden vivir con más tranquilidad y claridad, incluso en los momentos intensos, la mente lo regula y empieza a funcionar como... dijo jack el destripador, vamos por partes.

Volver a sentirme en sintonia con la vida, volver a verme volar, rodar por el suelo, y sentir las ruedas al girar. Volver a patinar, volver a respirar a pleno pulmón.

Después de que mi cabeza asimilara el momento de vuelta, se ha dado cuenta, de que todo el esfuerzo que había hecho por volver al patín, ha valido la pena ser vivido, no por el objetivo, sino por el camino recorrido.  


 
































FOTOS: Algunos de los recuerdos que me hacen sonreír, antes de irme a dormir.